¿Tan difícil es entender que mis cosas son mías,
y que me puedo sentir como quiera, o como pueda,
sin tener que pedir disculpas por ser un alma en pena,
o por ser mas feliz que una perdiz?.
¿Tan difícil es tener un huequito para mí, donde quepan
mis fantasmas, mis alegrías, mis miedos y mis sonrisas?
Me impongo el silencio, pero me niego a dejar de sentir lo que mis palabras callan.
Este, “de sombreros y excusas” es mi huequito.